Nota de Prensa Kontuz! Tras declaración Miranda

MIRANDA DICE QUE EL FUNCIONAMIENTO DE LA PERMANENTE LO DECIDIERON SUS INTEGRANTES Y QUE ÉL NUNCA VIÓ LOS INFORMES DE FISCALIZACIÓN DEL BANCO DE ESPAÑA SOBRE LA CAN

El ex consejero de Economía del Gobierno de Navarra, Álvaro Miranda, desveló hoy en su declaración ante la juez instructora Mari Paz Benito que la composición de la Junta Permanente de la JEF y la decisión de celebrar sesiones dobles con doble dieta en ese órgano lo decidieron sus propios integrantes (Miranda, Sanz y Barcina) en la primera sesión celebrada en agosto de 2010. Asimismo Miranda reconoció que 10 de las 16 sesiones celebradas no tenían asiento legal en el reglamento de Caja Navarra, pero quiso minorar la responsabilidad asegurando que el resto de integrantes de la Junta de Entidades Fundadoras lo sabían.

En una declaración que ha durado casi cuatro horas, el ex responsable de Economía justificó la existencia de la Comisión Permanente de la JEF en tres factores: el primero, el hecho de que su constitución fuera supuestamente aprobada por unanimidad en el seno de la JEF; el segundo, en la circunstancia de que su existencia venía avalada por los servicios jurídicos de Caja Navarra (a quienes culpó directamente en el caso de que se demuestre que hubo irregularidades en torno a la Comisión Permanente) y, finalmente, en la convicción personal expresada ante la juez de que el mandato de los estatutos para desarrollar el reglamento que debía dar cobertura legal a la Comisión Permanente de la JEF, “no tenía operatividad” para los órganos de Gobierno de Caja Navarra.

Respecto al cobro de dietas, Miranda reconoció que desde el principio era consciente de cuanto iba a cobrar y que se iban a celebrar sesiones dobles y aseguró que no vio inconveniente en ello, como tampoco lo vieron el resto de integrantes tanto de la Permanente como de la JEF. En cuanto al supuesto borrador de reglamento que, según Enrique Maya, recogía ya la composición y el funcionamiento de este órgano opaco y que podía haber sido consultado por quien estuviera interesado para saber de la existencia de la Comisión Permanente, Miranda contradijo esa versión. Así, según su testimonio, ese borrador de reglamento sólo lo conocían los integrantes de los órganos de gobierno de la Caja con lo que nadie más podía consultarlo.

Sobre las convocatorias de las reuniones, Miranda certificó que se hacían por correo electrónico, sin orden del día y sin documentación previa. Lo más sorprendente es que, por motivos de “discreción y seguridad”, esa era, según su versión, la práctica común en todos los órganos de dirección de Caja Navarra. Es decir, no había orden del día ni se informaba previamente sobre los temas a tratar.

Miranda trató de mantener una declaración en la línea de lo expresado por Miguel Sanz ante la juez, pero también hubo contradicciones. Y es que el ex consejero de Economía reconoció que en las dos reuniones en las que, según las actas, no se debatió asunto alguno, efectivamente no hubo ni exposición ni intervenciones, versión que choca frontalmente con la expresada por Sanz, quien dijo que sí hubo debates. Sobre la decisión de que Sanz siguiera en la Comisión Permanente de la JEF pese a haber dejado de ser presidente del Gobierno, Miranda dijo no recordar nada.

Pero quizá lo más escandaloso de la declaración de Miranda es lo referente a las inspecciones de la Caja de ahorros de Navarra. Quien fuera consejero de Economía reconoció que nunca vio los informes que realizaba el Banco de España, que no sabía con qué periodicidad se redactaban y que no pidió conocer su contenido ya que entendía que esa información era del “ámbito interno de la Caja”. Es decir, Economía no tenía ningún tipo de control ni de conocimiento de lo que sucedía en la CAN. Y esto, porque al igual que dijo Sanz, Miranda entiende que, pese a la legislación vigente, el Gobierno de Navarra no tenía la competencia de la inspección sino que ésta había sido delegada al Banco de España. Es decir, la tesis de la “licencia de estilo” con la que Sanz se cargó en su declaración ante la juez todo el ideal político de UPN en torno a la defensa del Fuero y las competencias de Navarra.

Pero es que el estupor raya el clímax al leer en la declaración de Miranda que desconocía porque al departamento de Economía del Gobierno de Navarra le correspondía autorizar la distribución de resultados de Caja Navarra, o al reconocer que la consejería que él presidía no controlaba las dietas que cobraban los altos cargos del Ejecutivo presentes en la CAN.

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